Tras 16 años de construcción, el Túnel de la Línea vio la luz
Tras 16 años de construcción, la semana pasada se dio a conocer que habían finalizado las obras del Túnel de la Línea, el cual, tras su puesta en marcha durante este mes, se convertirá en el túnel más largo de América Latina, con casi nueve kilómetros de extensión y 24 puentes. Sin duda, como lo advierte Jaime Pinzón, en su columna de opinión en el Nuevo Siglo, la obra tuvo tantas modificaciones a su diseño como escándalos.
“Se trata de la conclusión de un megaproyecto de infraestructura vial de proporciones que reduce en ochenta minutos el tiempo de recorrido de vehículos de carga y en cuarenta minutos el de vehículos livianos, la entrada occidental se encuentra en el Portal Galicia a diez y nueve kilómetros de Armenia, capital del Quindío, la oriental se ubica en el Portal Bermellón ubicado a diez y seis kilómetros de Cajamarca en el Departamento del Tolima. Conviene registrar el doble de capacidad vehicular porque cuenta con cuatro carriles”, destaca el presidente del Consejo Directivo de Utadeo.
De acuerdo con el columnista, la idea de construir este tunel surgió hace más de un siglo, cuando se pretendía desarrollar una línea férrea que atravesara la Cordillera Central para conectar al centro del país con el Océano Pacífico.
“Fue gracias a los esfuerzos de los últimos mandatarios, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos y al presidente Iván Duque que culmina un trabajo extraordinario para beneficio de la Nación. El Consorcio Segundo Centenario a pesar de numerosas dificultades logró su cometido y ello debe destacarse”.
De igual forma, Pinzón exalta la decisión tomada por la administración Santos al bautizar al túnel con el nombre de Darío Echandía, como homenaje a una ciudadano ejemplar e ilustre de la historia nacional.
Lea la columna de opinión completa en el portal web de El Nuevo Siglo.
Consulte la columna de opinión impresa.







