“Nada tenemos que hacer en La Haya”
Durante más de veinte años, el presidente del Consejo Directivo de Utadeo, Jaime Pinzón, ha analizado de cerca los diferendos limítrofes de Colombia con Nicaragua, especialmente en lo que tiene que ver con la defensa de nuestro país ante La Haya. En su más reciente columna de opinión recuerda que, pese a que el falló que profirió la Corte internacional de Justicia en 2012 implica el reconocimiento de la soberanía colombiana sobre San Andrés y Providencia, pero no la calidad de la frontera marítima entre ambos países, a partir del meridiano 82, este aún no ha sido analizado a fondo por parte del Congreso de la República, ni el legislativo se ha referido a las dos demandas que se iniciaron contra Colombia: una por desacato y otra para conseguir una extensión de la plataforma continental a más de 200 millas marítimas.
“En marzo del 2016 el presidente Juan Manuel Santos, en alocución televisiva, dijo que la Corte ya había negado la pretensión de extensión de la plataforma continental en el 2010, que ello era cosa juzgada, que no podía conocer de este tema sobre el cual ya había fallado, que no tenía competencia para aplicar a Colombia un Tratado del cual no hacemos parte y declaró tajantemente: “ Frente a tales contradicciones he decidido que Colombia no siga compareciendo en este asunto ante la Corte Internacional de Justicia,” posición diáfana”, destaca el columnista.
Pinzón también recuerda que Santos señaló que los alegatos de Nicaragua no pueden dirimirse a través de un tercero, sino a través de negociaciones directas entre ambos países: “Sin embargo, a pesar de la determinación presidencial la cancillería prosiguió en la Corte la defensa y allí estamos porque el presidente Iván Duque al considerar este un asunto de Estado confirmó la presencia de nuestros voceros en La Haya. Urge entonces un pronunciamiento al respecto, que se informe a la ciudadanía cuál es la posición frente a futuros fallos y cómo procederemos”.
Finalizando su artículo, Pinzón habla de ciertos rumores sobre futuras sentencias de ese tribunal internacional que terminarían desbordando la competencia y comprometiendo los Tratados Limítrofes ya firmados, recordando que existen unas fronteras ya establecidas en la Constitución Política de Colombia que no son susceptibles de modificación.







