La acidificación de nuestros océanos es diez veces más rápida de lo que se conoce en los últimos 47 millones de años. Esta alarmante cifra fue dada a conocer en la reunión que sostuvieron un grupo de cincuenta científicos de centro y Suramérica, en el Evento Regional de Acidificación Oceánica para Latinoamérica que se celebró en Santa Marta, organizado por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar). El llamado fue claro, aunar esfuerzos entre los países para combatir esta enfermedad gastromarina desde la investigación y la transferencia de experiencias. Sobre este tema versó la más reciente columna de opinión en El Tiempo del director del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales de Utadeo, Andrés Franco.
Según el biólogo marino, el cambio climático, y la acidificación como consecuencia de este, han traído impactos socioeconómicos considerables a los mares y costas. Colombia, indica, tiene un papel crítico en esta situación, pues cuenta con el 2,1 por ciento de los manglares del mundo y del 7,7 por ciento de los que se encuentran en América.
Un reciente fenómeno de acidificación se registro en 2008 con el deterioro de los sistemas productivos, entre ellos la reducción de la ostra del Pacífico noroeste, donde su mortalidad ascendió al 80 por ciento: “Latinoamérica hace esfuerzos destacables para monitorear y dar herramientas de solución de este problema; Chile es, de hecho, uno de los países con más avances en este tema. No obstante, acá el trabajo debe ser mancomunado y enfocado en sistemas claves que eviten que se acumule más CO2 en los océanos”, sostiene el experto.