Para vivir en sociedad, sin necesidad de agredirnos, es la forma concreta de utilizar nuestra inteligencia, especialmente la emocional... es la capacidad identificar y respetar las diferencias, descubrir al otro y valorar la diversidad. Permite evitar los conflictos que se presentan por la convivencia natural, es el valor que nos hace más humano y nos aleja de lo instintivo, es la la práxis de la racionalidad".
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