Rostisláv Ishchenko, columnista de la agencia Rossiya Segodnya, opina que la propuesta del gigante asiático se explica fácilmente si se tienen en cuenta los acontecimientos que precedieron a la cumbre del G20. Durante el foro económico de Vladivostok, que tuvo lugar el 2 y el 3 de septiembre, el presidente ruso, Vladímir Putin, se reunió con el primer ministro nipón, Shinzo Abe.
Tras el encuentro, el mandatario japonés anunció varios proyectos de inversión a gran escala en el Lejano Oriente de Rusia, mientras que el líder ruso habló de la necesidad de solucionar la disputa territorial ruso-japonesa de las islas Kuriles sobre la base de un compromiso.
"Es decir, a Japón le propusieron sustituir la alianza japonesa-estadounidense por la ruso-japonesa. A juzgar por la reacción de nuestros socios tanto en Occidente como en Oriente, el Gobierno nipón no respondió que no, al expresar su comprensión de la situación y su disposición a una cooperación constructiva".
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