Algunos economistas opinan que China está pudiendo mantener el ritmo de crecimiento gracias al creciente gasto público en infraestructura y a la relajación de las restricciones a los préstamos para la compra de vivienda a fin de estimular la demanda interna. Las autoridades también están promoviendo la consolidación del sector del acero para reducir la sobreproducción.
El Gobierno chino ha fijado como objetivo para 2016 una tasa anual de crecimiento que oscila entre 6,5 y 7 por ciento. Es una meta inferior a la de 2015, que estaba en torno al 7 por ciento.
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