La principal preocupación, dice Hasegawa, es que Trump podría adoptar una postura más dura sobre la política comercial y seguir presionando a Japón para que abra sus mercados y fortalezca su moneda, el yen.
El presidente electo se opone al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica o TPP. Durante la campaña dijo que si resultaba elegido, Estados Unidos se apartaría del pacto el primer día que asumiera el cargo. Por su parte, Japón podría aprobar los proyectos de ley para adoptar el TPP en la actual sesión de la Dieta, aunque no entraría en vigor sin contar con la participación de Estados Unidos. El Gobierno japonés considera que ese acuerdo es un elemento clave de su estrategia de crecimiento, por lo tanto debe seguir persuadiendo a la administración Trump a adoptar una postura positiva al respecto.
El libre comercio podría tener algún efecto negativo a corto plazo. Pero la expansión comercial será positiva para la economía mundial. Es necesario que Estados Unidos se adhiera al pacto, no solo para Japón, sino también para el resto del mundo.
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