Human Rights Watch ha publicado un nuevo informe sobre los abusos generalizados de los derechos humanos en Corea del Norte. La violencia sexual, sostiene el grupo, es un secreto a voces, que no se persigue sino que se tolera ampliamente en el país.
El informe se basa en las entrevistas a ocho exfuncionarios y 54 norcoreanas que huyeron del país después de que Kim Jong Un asumiera las riendas del poder.
Según se dice en el documento, muchas norcoreanas confesaron a la organización por los derechos humanos que cuando un funcionario o una persona con poder elige a una mujer, esta no tiene más elección que plegarse a sus deseos. Entre las personas con poder, afirman las mujeres, se incluye a funcionarios de alto rango del partido, guardias de instalaciones de detención en prisiones, interrogadores, policías, miembros de la policía secreta, fiscales e incluso soldados.
El director ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth, declaró el jueves en una rueda de prensa en Seúl que Pionyang debería reconocer esta situación y tomar medidas urgentes para proteger a las mujeres.
Por su parte, la delegación norcoreana en la oficina de la ONU en Ginebra declaró a la agencia de noticias Reuters que rechaza de plano las alegaciones que figuran en el informe.


