Una tragedia educativa que debe solucionarse
Aparte de la tragedia sanitaria y económica que el mundo ha afrontado este año por cuenta de la pandemia, la educación también se suma, con cerca de un millón de niños y niñas que perdieron su año escolar por no tener computador o internet, lo que les impidió participar en las clases virtuales.
“No les asiste culpa, afrontan difícil situación antes de llegar a la adolescencia, merecen tratamiento especial por parte del Ministerio de Educación, de las Secretarias Departamentales, de las Alcaldías”, indica Jaime Pinzón, presidente del Consejo Directivo de Utadeo, en su más reciente columna de opinión en El Nuevo Siglo.
Por eso, el directivo insta a que en el nuevo año se mejore la conectividad y se suministre ayuda psicológica, pero más que nada, se pueda tener un cronograma que le permita a esos niños cursar, durante este período, dos años de programas en uno, para que no se atrasen en el cumplimiento de sus metas.
“Las universidades, con un inmenso esfuerzo, desarrollan el uso de la virtualidad, suministran a los estudiantes que lo requieran computadores y lo mismo sucede en colegios sin que el cubrimiento sea total; urge extender el cubrimiento a nivel de primaria, en Colombia muchos no poseen internet y en estratos bajos los padres carecen de recursos para comprar computadores, inclusive existe el error de creer, en el caso de las facturas de servicios, que ayuda no recibirlas en papel sino mediante correos electrónicos, la premisa falla, si bien en estratos altos su envío facilita el pago, en hogares de escasos recursos lo enreda”, argumenta Pinzón.
En todo caso, Pinzón señala que es la educación primaria el eslabon que se debe fortalecer con una correcta alfabetización de las nuevas tecnologías, pues los seis cursos que la componen forman parte integral de la vida del individuo, al tiempo que esta imprime valores sociales, el desarrollo de la personalidad y la pobisilidad de descubrir talentos.







