La paradoja de las sesiones virtuales del Congreso

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La paradoja de las sesiones virtuales del Congreso

Utadeo en los Medios
La paradoja de las sesiones virtuales del Congreso
Jueves, Julio 16, 2020
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En su más reciente columna de opinión en El Espectador, el consejero de Utadeo, José Fernando Isaza, analiza el "nudo gordiano" que supone la sentencia de la Corte Constitucional en torno a declarar la ilegalidad de las sesiones virtuales de los legisladores. ¿Cómo modificar el reglamento del Congreso si es esta misma corporación la única que puede hacerlo?

Colombia, por estos días, atraviesa lo que podría llamarse una “paradoja del barbero”. Así lo menciona el consejero y exrector de Utadeo José Fernando Isaza, en su columna de opinión en El Espectador, al referirse a la Sentencia de la Corte Constitucional en torno a la legalidad de las sesiones virtuales del Congreso de la República.

El “nudo gordiano”, como él lo califica, está en que no es posible que el Ejecutivo modifique el reglamento del Congreso, debido a la separación de poderes, y en ese orden de ideas, sería el propio Congreso el que debería hacerlo. Sin embargo, ¿cómo puede hacerlo si los congresistas no están sesionando presencialmente?

“Las excepciones de urgencia de salud o vuelos humanitarios difícilmente se pueden aplicar a este caso, tampoco una excepción a las restricciones de movilidad. Hacerlo presenta la objeción de que puede violar la separación de poderes, pues el Ejecutivo le estaría dando un tratamiento especial al Legislativo”, precisa Isaza.

La paradoja continuaría si los legisladores se encontraran en la capital del país, pues los decretos actuales impiden la reunión de más de 50 personas, pero el quorum de ambas cámaras es superior a este número.

“Una solución para desatar este nudo gordiano es hacer las sesiones de votación con el quorum requerido, pero, como esto puede ser una violación al límite de personas presentes, se configura una contravención no penal. La sanción a la contravención es un comparendo. La democracia y la función del Congreso de control político bien justifican el valor del comparendo. Sin embargo, que los dirigentes políticos violen conscientemente una regulación es una conducta inapropiada”, indica el columnista.

Lea la columna de opinión en el portal web de El Espectador.

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