Las firmas japonesas con negocios en China y Taiwán buscan nuevas formas de hacer frente a la dificultad de contratar a personal local. En este contexto, Murata, un importante fabricante de componentes electrónicos, ha decidido captar a estudiantes chinos y taiwaneses que se encuentren en Japón y ofrecerles puestos de trabajo antes de que se gradúen y regresen a su lugar de origen. Para ello, ha organizado la primera feria de empleo dedicada exclusivamente a ellos; ha sido en Tokio y han asistido unos 40 alumnos.
El personal de la empresa les ha explicado que Murata busca expandir sus centros de producción en China y Taiwán, y que quiere aumentar la producción de componentes para automóviles y teléfonos inteligentes. Posteriormente, se ha hablado de puestos de trabajo concretos, y los asistentes se han sometido a una prueba escrita.
Murata ha dado a conocer que celebrará una feria similar en Kioto. Su intención es ofrecer una treintena de puestos de trabajo antes de que termine 2018.


