El Gobierno de Japón planea aumentar el impuesto al consumo en exactamente un año el 1 de octubre de 2019. Sin embargo, muchas empresas pequeñas dicen que no están preparadas para el aumento.
Está previsto que la tasa aumente del 8 al 10 por ciento. Los alimentos y bebidas, con las excepción del alcohol y las comidas en los restaurantes estarán exentos del cambio.
Los establecimientos tendrán que realizar cambios en sus cajas registradoras y procedimientos contables para adaptarse al sistema de impuesto variable. Sin embargo, una encuesta de un grupo industrial ha descubierto que más del 80 por ciento de los pequeños negocios todavía no se han preparado. Algunos dicen que no saben si necesitan estar listos para las diferentes tasas impositivas.
El Gobierno ha pospuesto el aumento dos veces. El primer ministro Shinzo Abe indicó el mes pasado que el incremento se implantará esta vez.


