Según el último informe del Banco Mundial (organización poco sospechosa de izquierdista), la región de Asia Pacífico sigue siendo el motor de la economía mundial, con un crecimiento promedio del 6%. China crecerá apenas el 6,7% y Vietnam un 6%. Corea del Sur, la de menor crecimiento, lo hará un 2,7%, a causa -eso sí- de la crisis que arrastran EEUU y la Unión Europea, por ser la surcoreana una economía netamente exportadora. En España se hace alarde de que la economía crecerá en 2017 hasta un 2,3%, casi igual que la de Corea del Sur, pero con notables diferencias. En Corea del Sur el paro ha girado, los últimos diez años, en torno al 3%, por un 20% en España. El endeudamiento del Estado coreano, de 2010 al presente, no llega al 40% de su PIB, en tanto la deuda pública de España, por vez primera en un siglo, supera el 100%. Peor aún, la deuda real española, suprimiendo las consabidas trampas para disfrazar las deudas a que suelen recurrir las administraciones, podría ascender al 140% del PIB nacional. En otras palabras, España está en bancarrota, una bancarrota que seguirá acrecentándose silenciosamente a causa de la dependencia española de Alemania, único país europeo que se ha enriquecido hasta la obscenidad con la miseria de los países del sur, léase Grecia, Portugal, España e Italia.
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