Tailandia ha sido objeto de críticas por el borrador de su nueva Constitución para restaurar el gobierno civil; el texto ha sido tildado de no democrático y demasiado promilitar.
La Carta Magna tailandesa quedó abolida tras el golpe de 2014. En estos momentos, un Gobierno interino liderado por el Ejército gestiona el país. Por este motivo, Tailandia necesita una nueva Constitución que le permita celebrar elecciones e instaurar una Administración civil. Está previsto que el borrador del documento se someta a un referendo el 7 de agosto.
Este miércoles, la Comisión Electoral ha dado inicio a una campaña de promoción. En la capital, Bangkok, miembros de este ente han repartido ejemplares de la Constitución a representantes regionales.
La nueva Carta Magna haría posible que personas que no sean legisladores, entre las que se incluirían antiguos militares, puedan acceder al cargo de primer ministro. Además, altos mandos castrenses y jefes de policía podrían disponer de un número determinado de escaños durante un lustro tras la instauración de un gobierno civil.
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