Los centros financieros asiáticos gemelos, Hong Kong y Singapur, se enfrentan a una desaceleración cada vez mayor de su crecimiento, incluso antes de la posible confusión por el Brexit de su examo colonial, debido al enfriamiento de China y a la contracción continuada de sus sectores financieros.
La economía de Hong Kong se contrajo inesperadamente durante el primer trimestre del año debido a la caída de las ventas minoristas y a un mercado inmobiliario que no había estado tan débil en los últimos 25 años.
Singapur registró sólo una expansión modesta en el mismo período, afectado por un débil crecimiento de las exportaciones y la caída de los servicios financieros.
Los problemas de las dos ciudades son muy similares. A sus bancos les resulta cada vez más difícil aumentar sus beneficios, la contratación de personal se ha desacelerado y la negociación de valores está en crisis.
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