La Revolución Cultural china, desde la mirada de dos colombianos

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La Revolución Cultural china, desde la mirada de dos colombianos
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Viernes, Mayo 20, 2016
Enrique Posada, director del Observatorio Virtual de Asia Pacífico, nos cuenta cómo fue su experiencia en medio de la revolución cultural que inició el 16 de mayo de 1966 y terminó el 9 de septiembre de 1976 con la muerte de Mao Zedong.

El inicio de la Revolución Cultural china cumple 50 años esta semana. Formalmente comenzó el 16 de mayo de 1966 y terminó el 9 de septiembre de 1976 con la muerte de Mao Zedong. Una década marcada por un caos económico, político y social. Este movimiento fue convocado para luchar contra los ideales “burgueses”, aunque de fondo fue una estrategia de Mao para retomar el control total del poder y librarse de sus rivales políticos como Deng Xiaoping o Liu Shaoqi.

Esta revolución se convirtió en un llamado a golpear la cultura tradicional china, también considerada contrarrevolucionaria. Además, dividió a millones de familias en las que los hijos denunciaban a sus padres por no mostrar fidelidad a Mao. Otra de las grandes consecuencias fue el cierre por varios años de los centros educativos.

ELTIEMPO.COM habló con dos colombianos, el director de cine Sergio Cabrera y el economista Enrique Posada, quienes estuvieron en China durante este convulsionado periodo. 

Los dos vivieron en el mismo lugar, el Hotel de la Amistad, en donde residían todos los extranjeros que trabajaban para entidades del gobierno. Sergio llegó a los 12 años, en 1962, y Enrique, a los 27 años, en 1965.

Enrique Posada llegó en una época de su vida muy diferente a la de Sergio, pues se mudó con su esposa y sus dos hijos. Decidió viajar a China porque le ofrecieron un contrato en el que requerían expertos en lengua española. También trabajó en la agencia de noticias 'Xinhua'. Además, se integró al grupo de traductores del 'Libro Rojo' de Mao

Un año después de su llegada inició la revolución, y los cambios de ambiente en el hotel se empezaron a notar. Se conformaron varios grupos a favor, como Bandera Roja, Estrella Roja, Comuna de París, unos más radicalizados que otros.

En las calles también se veían las manifestaciones de los estudiantes y los obreros, además, había una permanente citación de las obras de Mao en todos los ámbitos, como una especie de culto hacia este personaje.

“Durante el inicio lo sentí como una gran marejada de multitudes desfilando con bandera, jóvenes, universitarios. El movimiento se desarrolló en las universidades, había manifestaciones permanentes. Pero luego se empezaron a realizar juicios contra aquellos que los guardias rojos consideraban traidores al maoísmo”.

A pesar de que al principio estuvo de acuerdo con la Revolución, frente a este panorama Posada eligió no matricularse en grupos de guardias rojos y se dedicó a estudiar el idioma y a tratar de entender la historia.

Además, asegura que llegó un momento en el que todos se sentían dueños de la verdad y la lucha de los diferentes grupos se tornó violenta. Los guardias rojos actuaban autónomamente y no obedecían al mismo Mao.

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