Rusia y China van a la búsqueda del oro. Sus bancos centrales llevan meses comprando ingentes cantidades del material precioso, principalmente por temor a un debilitamiento del dólar en el corto plazo. En los últimos quince meses, China ha incrementado sus posesiones de este metal en un 70%, hasta las 1.700 toneladas, y ha adelantado a Rusia como sexto país del mundo con más oro en sus arcas. Por su parte, Moscú ha incrementado sus reservas áureas un 21%, hasta las 1.460 toneladas.
En cada crisis económica el valor del oro sube por efecto de la mayor demanda de un activo considerado seguro. Entre 2009 y 2015, China adquirió entre seis y ocho toneladas de oro de media cada mes. A partir de julio del año pasado duplicó, sin embargo, sus pedidos, hasta las 15 toneladas mensuales, según datos facilitados por la consultora británica Capital Economics. La adquisición de oro por parte de Rusia empezó en cambio a principio de 2015 y se fue creciendo a medida que caía el precio del petróleo.
En ambos casos la compra del metal precioso responde al objetivo de contrarrestar la dependencia del dólar, "aunque en general se trata de cantidades muy limitadas por el peso que tienen en cuanto a base monetaria", comenta Carlos Fernández, profesor de IEB. Tanto Rusia como China tienen ingentes cantidades de deuda en dólares y su intención es diferenciar sus carteras para estar más protegidos, agrega el catedrático.
"La cantidad de oro en los bancos centrales se calcula sobre la base monetaria extranjera que cada país tiene, y está claro que un país estable como Estados Unidos tiene en sus cajas poca moneda extranjera", señala Fernández. Por esto Estados Unidos es el país que dispone de más oro, con más de 8.000 toneladas, que corresponden al 74,9% de sus reservas. Siguen Alemania, con 3.381, Italia, con 2.451, y Francia, con 2.435. Por el contrario, el peso del oro en el banco central de China solo alcanza el 2,2% del total de las reservas.


