Varias iniciativas denotan la importancia que la República Popular China otorga al campo de la inteligencia artificial (IA). Los estamentos empresariales y estatales del país presidido por Xi Jinping están uniendo fuerzas para hacerse con el liderazgo en esta particular competición tecnológica. Con tintes de guerra fría, los dos poderes implicados –China y EEUU- están invirtiendo ingentes cantidades de recursos en la carrera por hacer pensar a las máquinas.
En abril el vicepresidente del Grupo de Tecnología e Investigación en Microsoft, Harry Shum, aseguraba que China “liderará el mundo” en el campo de la IA. Las palabras del informático no parecen descaminadas cuando se observan los ambiciosos planes de Li Yanhong; el CEO de Baidu –motor de búsqueda más usado en China- tiene previsto poner coches autónomos en las carreteras del gigante asiático en tres años.
Andrew Ng está al frente del centro de investigación que Baidu tiene en Silicon Valley. El fundador de Google Brain y pionero del aprendizaje profundo, trabaja ahora en la iniciativa con la que Li Yanhong quiere poner a China al frente de la investigación en IA. Cuatro son las líneas que Li considera fundamentales: interacción inteligente entre seres humanos y máquinas, análisis de big data y predicción, tecnologías de conducción y pilotaje automático, así como tecnología robótica para uso militar y civil.
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