La iniciativa del nuevo presidente,Rodrigo Duterte, ha sido muy criticada por las organizaciones de derechos humanos por sembrar las calles de cadáveres de supuestos traficantes tras ejecuciones extrajudiciales a manos policiales.
Duterte anunció recientemente que preguntaría a los líderes de Pekín por qué hay tantos ciudadanos chinos detenidos por delitos de drogas en su país.
La férrea lucha contra la droga supone un punto de unión para dos países separados por las reclamaciones territoriales y que se enfrentan a un futuro árido después del laudo arbitral que negó las reclamaciones históricas de Pekín.
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